Bienvenidos a una nueva serie en Club de Cocina. No estamos ante un curso de jardinería más; estamos iniciando un viaje de transformación alimentaria basado en los principios del programa ProHuerta, una política pública con más de 26 años de trayectoria liderada por el Ministerio de Desarrollo Social y el INTA. Esta iniciativa no solo busca enseñar a sembrar, sino garantizar el derecho básico de acceder a alimentos frescos, sanos y soberanos en comunidades urbanas, periurbanas y rurales.
La propuesta es clara: mejorar nuestra calidad de vida a través de la autoproducción. Cocinar es el acto final, pero el verdadero arte comienza meses antes, cuando decidimos qué nutrientes queremos llevar a nuestra mesa. En esta primera entrega, entenderemos la conexión vital entre el suelo, los alimentos que produce y el bienestar de nuestra familia.

¿Qué significa realmente ser una persona sana?
Muchas veces asociamos la salud simplemente con la ausencia de enfermedad, pero el concepto es mucho más profundo. Ser una persona sana es el resultado de un equilibrio donde comer bien es igual a sentirse bien y estar sano. No se trata de comer mucho, sino de comer con diversidad y conciencia.
Una alimentación saludable debe ser variada y proporcional. Imagina tu dieta como un camino donde el agua potable es la base indispensable (al menos 2 litros u 8 vasos al día). Sobre este cimiento, debemos construir una pirámide de nutrientes que incluya:
- Cereales y legumbres: La base de la energía.
- Verduras y frutas: Los reguladores naturales llenos de color y vida.
- Leche, yogur y quesos: Fundamentales para nuestra estructura ósea.
- Carnes y huevos: Constructores de tejidos.
- Aceites, semillas y frutas secas: Grasas esenciales en medidas moderadas.
- Azúcares y dulces: Solo para momentos especiales y en cantidades mínimas.

Alimentos y Nutrientes: El combustible de la vida
Cada vez que ingerimos un producto de nuestra huerta, estamos incorporando elementos químicos naturales que el cuerpo utiliza para funcionar. Los nutrientes son los ladrillos de nuestra salud, y la huerta agroecológica es la mejor proveedora de estos recursos esenciales.
Vitaminas: Las reguladoras invisibles
Son indispensables para la vida. Las incorporamos a través de los alimentos y son las encargadas de regular procesos críticos como la respiración, la digestión y la circulación. Sin ellas, nuestra "máquina" biológica simplemente se detiene.
Fibra: La gran limpiadora
Aunque a veces se olvida, la fibra presente en las hortalizas frescas es fundamental para la digestión. Ayuda a regular el azúcar y el colesterol en sangre, e incluso cumple una función mecánica limpiando nuestros dientes al masticar.
Azúcares naturales: El combustible puro
A diferencia de los azúcares procesados, los que obtenemos de las frutas y verduras son el combustible ideal para el cuerpo, proporcionando energía de liberación lenta que nos mantiene activos durante todo el día.
Agua: El medio de transporte
Las verduras frescas tienen un altísimo contenido de agua, lo cual ayuda a cubrir los requerimientos diarios necesarios para que todos los procesos metabólicos se lleven a cabo correctamente.

La huerta como fuente de bienestar
Los productos de la huerta agroecológica se destacan por ser alimentos biológicamente activos. Al no utilizar pesticidas ni fertilizantes químicos, las plantas desarrollan defensas naturales que se traducen en una mayor concentración de nutrientes para nosotros. Cuando cosechas un tomate o una lechuga de tu propio patio, estás consumiendo un producto que no ha pasado semanas en cámaras frigoríficas, manteniendo intactas todas sus propiedades.
Este proceso de autoproducción también fomenta la participación colectiva y la capacitación. No solo alimentamos el cuerpo, sino también el espíritu al ver crecer el fruto de nuestro esfuerzo. Es una invitación a poner en diálogo los saberes populares con la innovación tecnológica que nos brinda el INTA.
Recordemos que comer bien es comer diversidad de alimentos y agua, en las cantidades adecuadas para cada edad. La huerta nos da esa diversidad de forma gratuita, natural y siempre al alcance de la mano.
En la próxima entrega: El poder de las Vitaminas
No te pierdas el Volumen 2 de esta serie, donde profundizaremos en los secretos que guardan los colores de nuestra huerta. Analizaremos en detalle las páginas 12 y 13 del manual para aprender:
- ¿Dónde encontramos Vitamina C? y cómo protege nuestras encías y defensas.
- ¿Dónde encontramos Vitamina A? para cuidar nuestra vista y la piel.
- Distintas necesidades según las edades: Desde el embarazo y la lactancia hasta el crecimiento de los niños.
¡Te esperamos para seguir cultivando tu salud!
Te gustó? A Cocinar !!!
Imagenes (Inta Argentina)